{"id":1265,"date":"2009-01-19T14:39:43","date_gmt":"2009-01-19T17:39:43","guid":{"rendered":"http:\/\/www.unexpp.cl\/home\/?p=1265"},"modified":"2009-01-19T14:39:43","modified_gmt":"2009-01-19T17:39:43","slug":"un-tupido-velo-140000-muertos-invisibles","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/unexpp.com\/wp\/2009\/01\/19\/un-tupido-velo-140000-muertos-invisibles\/","title":{"rendered":"UN TUPIDO VELO: 140.000 MUERTOS INVISIBLES"},"content":{"rendered":"<p>El Pais.com<\/p>\n<p>BENJAM\u00cdN PRADO 18\/01\/2009<\/p>\n<p>Sus cuerpos e historias siguen ocultos. Espa\u00f1oles asesinados en 1936 y 1951 y enterrados dos veces, en realidad. Entonces, por la Guerra Civil, y ahora, por las trabas burocr\u00e1ticas de todo signo pol\u00edtico y la excusa de que el olvido mejora la convivencia.<br \/>\n<!--more--><br \/>\nNo se sabe qui\u00e9n los mat\u00f3, pero s\u00ed qui\u00e9nes no van a desenterrarlos: esas personas a las que el poeta Juan Gelman ha descrito como &#8220;los organizadores del olvido&#8221; y cuyo trabajo en Espa\u00f1a ha sido tan eficaz que a\u00fan hoy -cuando se cumplen 70 a\u00f1os del final de la Guerra Civil y 30 de la llegada de la democracia- quedan decenas de miles de v\u00edctimas de la dictadura enterradas en las innumerables fosas comunes que cruzan el pa\u00eds igual que una cicatriz siniestra y a las que, seg\u00fan la lista que la Asociaci\u00f3n para la Recuperaci\u00f3n de la Memoria Hist\u00f3rica le entreg\u00f3 al juez Baltasar Garz\u00f3n cuando \u00e9ste inici\u00f3 una causa para investigar el paradero de los asesinados por los golpistas entre julio de 1936 y diciembre de 1951, fueron a parar al menos 130.137 personas en Espa\u00f1a y 7.000 m\u00e1s en campos de concentraci\u00f3n en el extranjero.<\/p>\n<p>      La Recuperaci\u00f3n de la Memoria Hist\u00f3rica    <\/p>\n<p>Una cifra imponente que, sin embargo, algunos quieren que sea invisible, como pudo comprobar el magistrado de la Audiencia Nacional nada m\u00e1s poner en marcha su proceso, al requerir a diversas instituciones datos sobre los desaparecidos y encontrarse con que esclarecer aquella cacer\u00eda humana iba a ser dif\u00edcil, porque muchos de los silencios y escondites legales en los que se ha basado la inmunidad de los represores o de sus c\u00f3mplices parecen invulnerables, y porque una parte de la verdad est\u00e1 enterrada en los s\u00f3tanos de la Transici\u00f3n y la blindan pactos como la Ley de Amnist\u00eda del a\u00f1o 1977, que es preconstitucional, o los Acuerdos suscritos en 1979 con el Vaticano.<\/p>\n<p>La primera indultaba &#8220;los delitos de rebeli\u00f3n y sedici\u00f3n, as\u00ed como los delitos y faltas cometidos con ocasi\u00f3n o motivo de ello, tipificados en el C\u00f3digo de Justicia Militar&#8221;, y &#8220;los delitos y faltas que pudieran haber cometido las autoridades, los funcionarios y agentes del orden p\u00fablico (&#8230;) contra el ejercicio de los derechos de las personas&#8221;. Los segundos sancionaban que el Estado respetar\u00eda &#8220;la inviolabilidad de los archivos, registros y dem\u00e1s documentos pertenecientes a la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola, a las curias episcopales, a las curias de los superiores mayores de las \u00f3rdenes y congregaciones religiosas, a las parroquias y a otras instituciones y entidades eclesi\u00e1sticas&#8221;. El narrador Adolfo Bioy Casares hablaba de Argentina cuando dijo que el problema de su pa\u00eds era que all\u00ed &#8220;el olvido corre m\u00e1s ligero que la historia&#8221;, pero tambi\u00e9n podr\u00eda haber estado hablando de Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>Sin embargo, nada de eso existe para las v\u00edctimas, cuyos relojes se quedan parados a la hora del drama, ni para sus familiares, que quieren regresar al pasado para saber, para rehabilitar la memoria de sus parientes, devolverles la dignidad o sacarlos de la ignominiosa tumba clandestina a la que fueron arrojados por sus ejecutores; porque mientras eso no suceda, tal y como recordaron primero el novelista Primo Levi y luego el propio Gelman, los herederos del horror seguir\u00e1n oyendo gritar a sus desaparecidos el poema de Coleridge que dice: &#8220;Desde entonces, a una hora incierta \/ la agon\u00eda vuelve; \/ y hasta que mi historia espantosa sea contada \/ mi coraz\u00f3n seguir\u00e1 quem\u00e1ndose en m\u00ed&#8221;. Un hombre que ha sobrevivido a Auschwitz s\u00f3lo el tiempo que necesitaba para reunir el valor de suicidarse, y otro cuyo hijo y nuera han sido asesinados por los militares argentinos, deben de saber muy bien lo que hiere y consume ese fuego. Y tambi\u00e9n lo saben, aqu\u00ed y ahora, muchos hijos y nietos de republicanos espa\u00f1oles que a\u00fan no han sido rehabilitados y que, al ver c\u00f3mo sus familiares parecen haber sido enterrados dos veces, una bajo la tierra f\u00fanebre de la tiran\u00eda y otra bajo la burocracia de la libertad, sin duda estar\u00e1n de acuerdo con el historiador Paul Preston, que sostiene que \u00e9sa, entre otras, es la prueba de que el general Franco ten\u00eda al menos parte de raz\u00f3n cuando dijo que lo dejaba todo &#8220;atado y bien atado&#8221; para despu\u00e9s de su muerte.<\/p>\n<p>Lo cierto es que el mundo ha cambiado mucho, pero en algunas cosas s\u00f3lo para que las mismas injusticias se puedan medir con aparatos m\u00e1s sofisticados&#8230; y seguir sin repararse. No deja de ser tremendo que en pleno siglo XXI se pueda entrar en Internet y usar Google Maps para ver fosas comunes como la del cementerio de San Rafael, en M\u00e1laga, de la que ya se han sacado muchos de los entre 4.000 y 5.000 cuerpos que se calcula que est\u00e1n all\u00ed sepultados.<\/p>\n<p>El camino de quienes intentan recuperar los restos de los suyos ha sido largo y solitario, y a\u00fan hoy tiene m\u00e1s curvas que rectas, puesto que las trabas legales que dificultan cualquier iniciativa al respecto son interminables y porque la ayuda oficial que han recibido por parte de los diferentes Gobiernos de la democracia ha sido m\u00e1s peque\u00f1a cuanto m\u00e1s grande era la pol\u00e9mica que se creaba cada vez que se pon\u00eda el tema sobre la mesa, con lo que al final siempre han estado solos, en una zona de nadie situada entre los que se oponen ferozmente a las exhumaciones y los que tienen miedo de esa ferocidad. &#8220;La memoria, malla a malla, \/ me cubre armando su mundo&#8221;, dice en uno de sus poemas Jorge Guill\u00e9n, y mucha gente se ha debido de sentir as\u00ed en nuestro pa\u00eds, atrapada en la red de las preguntas sin respuesta y los derechos vulnerados, al margen de la normalidad democr\u00e1tica que disfrutaban los otros. La \u00faltima decepci\u00f3n, que fue muy dolorosa porque hab\u00eda levantado enormes expectativas, se produjo cuando el juez Garz\u00f3n, que, entre otras cosas, les quer\u00eda dar a las atrocidades del franquismo la categor\u00eda de cr\u00edmenes contra la humanidad, un grado que evita que los delitos prescriban o sean amnistiados, fue sometido a una presi\u00f3n tan asfixiante a izquierda y derecha, tanto por parte del fiscal general del Estado como de la secci\u00f3n m\u00e1s conservadora del Poder Judicial, que se vio obligado a inhibirse de la investigaci\u00f3n en favor de los juzgados territoriales de los lugares en los que se encuentran algunas de las fosas conocidas, para que ellos decidan si siguen adelante o no.<\/p>\n<p>Ser\u00e1 dif\u00edcil que la mayor parte lo haga, porque dar ese paso los alejar\u00eda de la Audiencia Nacional, que se ha declarado incompetente en ese asunto y cuyos magistrados se han opuesto por mayor\u00eda a que se indaguen aquellos sucesos al detener la causa con una sentencia del Tribunal Supremo. Su decisi\u00f3n habr\u00e1 alegrado, sin duda, a quienes encierran la historia de la represi\u00f3n en un c\u00edrculo parad\u00f3jico, cuyo argumento de que sacar a un republicano de una fosa com\u00fan es un desaf\u00edo a la convivencia democr\u00e1tica, se parece bastante al que se utilizaba para enterrarlos en ellas, acus\u00e1ndolos de &#8220;auxilio a la rebeli\u00f3n&#8221;.<\/p>\n<p>Detr\u00e1s de los familiares, sin embargo, no est\u00e1 el vac\u00edo, a pesar de los muchos huecos que deja la controvertida Ley de Memoria Hist\u00f3rica, en la que se dice que &#8220;el Estado ayudar\u00e1 a la localizaci\u00f3n, identificaci\u00f3n y eventual exhumaci\u00f3n de las v\u00edctimas de la represi\u00f3n&#8221;, algo que en la pr\u00e1ctica no ha ocurrido ni parece que vaya a ocurrir tras aprobar el Gobierno, en diciembre de 2008, la creaci\u00f3n de una Oficina para las V\u00edctimas de la Guerra Civil y la Dictadura, que realizar\u00e1 un mapa de las fosas existentes y promover\u00e1 &#8220;la cooperaci\u00f3n institucional en los desenterramientos&#8221;. Son compromisos ligeros, promesas que ofrecen, como mucho, todo lo que pueden dar de s\u00ed palabras como &#8220;ayuda&#8221; o &#8220;cooperaci\u00f3n&#8221;.<\/p>\n<p>Partiendo de esa base, el borrador que ha presentado el Gobierno concluye que los familiares de las v\u00edctimas llevar\u00e1n a cabo las exhumaciones &#8220;con sus propios medios o con los que se aporten mediante la suscripci\u00f3n de los correspondientes convenios o contratos&#8221; y, en realidad, se desentiende del asunto al comunicar que para poder realizarlas &#8220;ser\u00e1 necesaria la autorizaci\u00f3n de la Comunidad Aut\u00f3noma correspondiente y de los \u00f3rganos de gobierno de la entidad local donde se ubiquen los restos&#8221;.<\/p>\n<p>Es decir, que la apertura o no de una fosa de la Guerra Civil depender\u00e1 del dinero de los particulares y del criterio de cada Administraci\u00f3n auton\u00f3mica. El Gobierno contribuye a la tarea, desde hace dos a\u00f1os, con una subvenci\u00f3n testimonial de 120.000 euros anuales.<\/p>\n<p>Por fortuna para los afectados, esos huecos los llenan, hasta donde pueden, organizaciones como la Asociaci\u00f3n para la Recuperaci\u00f3n de la Memoria Hist\u00f3rica, que son las que se han encargado de las exhumaciones. Tal vez, la diferencia es que la gente que las dirige no trata ese drama s\u00f3lo como un asunto pol\u00edtico, sino en primer lugar como una tragedia humana, lo cual parece m\u00e1s que coherente, dado el tiempo transcurrido. Lo raro es lo contrario, interpretar la rehabilitaci\u00f3n de las v\u00edctimas como un ajuste de cuentas o como una provocaci\u00f3n y llegar a decir, tal y como se ha hecho desde el rinc\u00f3n m\u00e1s reaccionario de nuestra sociedad, que sacar a un familiar de una fosa com\u00fan para darle una tumba digna es querer ganar la Guerra Civil a los 70 a\u00f1os de haberla perdido. Un puro disparate que, eso s\u00ed, tiene una vez m\u00e1s como coartada la Transici\u00f3n, puesto que quienes lo mantienen han acusado a los defensores de la memoria hist\u00f3rica de &#8220;querer establecer la legitimidad democr\u00e1tica en 1931, en lugar de en 1978&#8221;.<\/p>\n<p>Tal vez lo que ocurre es que, como ha dicho en alguna ocasi\u00f3n uno de los miembros del Tribunal Supremo, Jos\u00e9 Antonio Mart\u00edn Pall\u00edn, para algunos, &#8220;la legalidad emanada del franquismo se considera igual a la emanada de un Parlamento democr\u00e1tico&#8221;. Algunas personas a\u00fan sienten miedo cuando se producen estos debates, seguramente porque piensan que si los viejos antagonismos se reavivan con tanta facilidad es porque la hoguera nunca se ha llegado a apagar del todo y podr\u00eda volver a quemarnos.<\/p>\n<p>Mientras en Espa\u00f1a unos hablan del futuro como \u00fanico ant\u00eddoto del pasado y otros intentan explicarles que la manera de avanzar en la historia es pasar p\u00e1gina, pero no arrancarla, Amnist\u00eda Internacional (AI) ha realizado varios informes en los que se pregunta por qu\u00e9 Espa\u00f1a intervino judicialmente en los casos de las dictaduras chilena y argentina, pidiendo la extradici\u00f3n de Augusto Pinochet o condenando al ex militar argentino Adolfo Scilingo por cr\u00edmenes de lesa humanidad, y sin embargo &#8220;no ha sido capaz de ofrecer verdad, justicia y reparaci\u00f3n para las v\u00edctimas de su propio pa\u00eds durante la Guerra Civil y el r\u00e9gimen franquista&#8221;, lo que hace evidente la originalidad macabra de nuestro pa\u00eds, &#8220;que es el \u00fanico caso donde no se ha avanzado pr\u00e1cticamente nada 70 a\u00f1os despu\u00e9s de la Guerra Civil&#8221;.<\/p>\n<p>Los tres jueces de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional que apoyaban a Garz\u00f3n consideran que el magistrado persegu\u00eda &#8220;cr\u00edmenes contra la humanidad&#8221; y actos de &#8220;violencia pol\u00edtica institucionalizada y terrorismo de Estado&#8221; que fueron &#8220;acciones militares y paramilitares dirigidas contra la poblaci\u00f3n civil, ataques, represalias y actos de violencia cuya finalidad principal fuera atemorizarla&#8221;, y que, por tanto, constituyen hechos que se encontrar\u00edan &#8220;en permanente estado de consumaci\u00f3n, seg\u00fan el derecho internacional y el derecho interno&#8221;, por lo que la Audiencia Nacional s\u00ed podr\u00eda haberse declarado competente para investigarlos y por lo cual ahora podr\u00eda perseguirlos cualquier otro pa\u00eds.<\/p>\n<p>De momento, la justicia espa\u00f1ola ha propiciado una victoria en toda regla de aquellos &#8220;legisladores del olvido&#8221; a quienes Juan Gelman lanza la acusaci\u00f3n tremenda de &#8220;promover la continuidad civil, bajo otras formas, del pensamiento militar&#8221;. Un pensamiento que en la cuesti\u00f3n que estamos tratando, y en lo que se refiere a aquel ej\u00e9rcito sedicioso de 1936 y a los grupos como Falange que le acompa\u00f1aron en su campa\u00f1a de exterminio, no necesita palabras para ser explicado, porque basta con los n\u00fameros que le ponen al desastre las casi 140.000 personas cuyos nombres le fueron entregados al juez Garz\u00f3n y que son la suma de las 4.000 que fueron enterradas junto al cementerio de M\u00e9rida; m\u00e1s las 2.000 que se calcula que est\u00e1n en el de la Almudena, en Madrid; las 1.600 del de Oviedo; las 6.000 de los campos granadinos de \u00d3rgiva y V\u00edznar, donde est\u00e1 Federico Garc\u00eda Lorca; las al menos 2.000 de Badajoz y las 15.000 de toda Extremadura; las 4.000 o 5.000 de M\u00e1laga; las m\u00e1s de 1.000 de Teruel; las casi 12.000 que fueron exterminadas en C\u00f3rdoba; las cerca de 15.000 en toda Galicia&#8230;<\/p>\n<p>Y as\u00ed hasta completar la escalofriante cifra del dolor, que, por otra parte, siempre ser\u00e1 aproximada, puesto que las dimensiones de aquel espanto son incalculables y, sobre todo, indemostrables, porque no existe forma de encontrar a muchos, por ejemplo, a los que fueron arrojados al mar en las islas Canarias y en otros muchos lugares, atados de pies y manos y con un peso amarrado con una soga al cuello. En un debate televisivo con el comunista Santiago Carrillo, el fundador del Partido Popular y antiguo ministro de la dictadura, Manuel Fraga, dio un ejemplo, cercano a la parodia, de esa mentalidad castrense de algunos civiles a la que se refer\u00eda Gelman, al oponerse de forma tajante a la apertura de las fosas con un razonamiento que pareci\u00f3 una orden: &#8220;Hay que recordar lo que hay que recordar; y lo dem\u00e1s, olvidarlo&#8221;. El problema del verbo olvidar es que es lo contrario del verbo saber. El \u00faltimo de los manifiestos hechos p\u00fablicos por AI, en noviembre de 2008, llevaba un t\u00edtulo muy expl\u00edcito: Para pasar p\u00e1gina, primero hay que leerla.<\/p>\n<p>La Asociaci\u00f3n para la Recuperaci\u00f3n de la Memoria Hist\u00f3rica se inici\u00f3 como una aventura personal cuando el periodista Emilio Silva se decidi\u00f3 a reunir a un grupo de arque\u00f3logos forenses para exhumar los restos de su abuelo, un militante de Izquierda Republicana que hab\u00eda sido asesinado y enterrado, junto a otros compa\u00f1eros, en un pueblo de Le\u00f3n. Despu\u00e9s, se ha transformado en la principal organizaci\u00f3n destinada a canalizar las reclamaciones de miles de familias que tambi\u00e9n quieren recuperar a los suyos. En sus nueve a\u00f1os de existencia, y gracias al trabajo de los voluntarios que realizan las excavaciones, la ARMH ha recuperado los huesos de unas 4.000 personas, pero no s\u00f3lo eso: tambi\u00e9n ha sacado a la luz sus historias, que vistas de una en una le dan una dimensi\u00f3n distinta a la tragedia y que al pormenorizarse se salvan del peligro que toda generalizaci\u00f3n conlleva, que es el de reducir cada odisea personal a un simple tanto por ciento del drama colectivo.<\/p>\n<p>Una met\u00e1fora emocionante de la intensidad de los sentimientos de tantas personas afectadas por las calamidades de la Guerra Civil y la dictadura fue la decisi\u00f3n de Modesta, la abuela de Emilio Silva, que antes de morir mand\u00f3 que grabaran en la l\u00e1pida de su sepultura el nombre de su marido para que lo llevasen con ella cuando lo encontraran.<\/p>\n<p>Otros tuvieron, dentro de lo que cabe, m\u00e1s suerte, como Obdulia Granada, superviviente de un paseo llevado a cabo por una banda de falangistas, comandada por un canalla apodado el 501 por el n\u00famero de ciudadanos que hab\u00eda asesinado en la zona, que una madrugada de octubre de 1936 mat\u00f3 en Candeleda, \u00c1vila, a tres mujeres: Virtudes de la Puente, de 53 a\u00f1os; Valeriana Granada, de 26, y Pilar Espinosa, de 43, la madre de Obdulia. Una de ellas, acusada de ser protestante, y otra, de leer El Socialista. En el cami\u00f3n en el que las metieron tambi\u00e9n iban Obdulia -que entonces contaba 14 a\u00f1os- y la hija de Valeriana, embarazada de dos meses, Heliodora, que ten\u00eda 2 a\u00f1os.<\/p>\n<p>Mientras los arque\u00f3logos de la ARMH recuperaban los restos de las tres mujeres, Obdulia recordaba aquel d\u00eda horrible, contaba que algo hizo cambiar de opini\u00f3n a los bandidos, que de pronto ordenaron parar el veh\u00edculo y las mandaron a ella y a Heliodora de vuelta a casa. Las tres mujeres fueron fusiladas y a Valeriana le abrieron el vientre, le arrancaron el feto y la rellenaron de hierbas. Los cuerpos quedaron a la intemperie, para que sirvieran de escarmiento a sus vecinos. Uno de ellos, el que se atrevi\u00f3 a enterrarlos y a poner sobre la fosa una piedra que sirviese de se\u00f1al, muri\u00f3 una semana despu\u00e9s a causa de la depresi\u00f3n insufrible en que lo hab\u00eda sumido aquel espect\u00e1culo macabro. Obdulia y Heliodora pudieron, al menos, recuperar los huesos de sus madres y depositarlos en un lugar decente.<\/p>\n<p>Un buen ejemplo de la distancia que hay entre la frialdad de las decisiones pol\u00edticas y los sentimientos de los damnificados por el olvido, lo simboliza el caso del Valle de los Ca\u00eddos, que era una de las tumbas que mandaba abrir el juez Garz\u00f3n en sus primeras diligencias y en la que se estima que casi la mitad de los alrededor de 50.000 cuerpos que acoge son republicanos robados de sus tumbas furtivas por los vencedores, que as\u00ed los mancillaron dos veces. Mir\u00e1ndolo de una manera global, la orden de sacarlos de la cripta del monumento les pareci\u00f3 a muchos una provocaci\u00f3n. Pero si lo miras de forma individualizada se convierte en otra cosa, porque entonces conoces, por ejemplo, la historia de seis hombres y una mujer secuestrados por los falangistas en Pajares de Adaja (\u00c1vila), asesinados en el pueblo de Aldeaseca, arrojados a un pozo por un vecino al que los pistoleros obligaron a hacer desaparecer los cad\u00e1veres, y cuyos cuerpos fueros sacados de all\u00ed en secreto, 23 a\u00f1os m\u00e1s tarde, para ayudar a llenar con ellos la fosa del Valle de los Ca\u00eddos, para la cual la dictadura no contaba con suficientes muertos. Las familias estuvieron d\u00e9cadas sin saber hasta qu\u00e9 punto ser\u00edan ciertos los rumores que hablaban del traslado al Valle de los Ca\u00eddos, y s\u00f3lo supieron la verdad cuando el pozo fue sondeado y all\u00ed s\u00f3lo aparecieron un cr\u00e1neo, algunas piezas dentales y el dedal de la mujer ajusticiada aquella noche sanguinaria de 1936.<\/p>\n<p>El dictador no hab\u00eda podido llenar su monumento f\u00fanebre con las v\u00edctimas de su bando, como pretend\u00eda, porque al acabar el mausoleo, a los 20 a\u00f1os de haber empezado a construirlo, la gran mayor\u00eda de las viudas de combatientes franquistas que fueron preguntadas se neg\u00f3 a autorizar la exhumaci\u00f3n y el traslado de los restos de sus maridos. El problema fue resuelto cuando el Ministerio de la Gobernaci\u00f3n pidi\u00f3 su colaboraci\u00f3n a numerosos ayuntamientos de toda Espa\u00f1a y muchos municipios contestaron que no pod\u00edan disponer de muertos franquistas, pero s\u00ed de los que estaban en las &#8220;fosas del ej\u00e9rcito rojo&#8221;. El hijo de uno de aquellos siete fusilados en Aldeaseca jura que no descansar\u00e1 &#8220;hasta llevarme a mi padre y a sus seis compa\u00f1eros de vuelta a casa&#8221;. El porqu\u00e9 de esa determinaci\u00f3n lo explica el nieto de otro soldado republicano, llamado Joan Colom, que muri\u00f3 de tifus en una prisi\u00f3n de L\u00e9rida y cuya viuda siempre crey\u00f3 que estaba enterrado en una fosa com\u00fan en el cementerio de la ciudad, por lo que ella y sus hijos iban all\u00ed a menudo a llevarle flores. Sus descendientes dicen que &#8220;no se resignan a dejarle en ese lugar siniestro&#8221;. Afirman que a su abuela &#8220;le hubiera revuelto el est\u00f3mago saber que su marido est\u00e1 enterrado al lado de su verdugo&#8221;, y se apoyan en un silogismo dif\u00edcil de desmontar: &#8220;Si el dictador pudo profanar tumbas y robar cad\u00e1veres, \u00bfpor qu\u00e9 no vamos a poder nosotros, en plena democracia, recuperar su cuerpo y enterrarlo con sus seres queridos?&#8221;.<\/p>\n<p>Mientras la respuesta a esas preguntas llega, el tiempo pasa, y poco a poco los familiares de los represaliados van desapareciendo sin ver cumplida su sed de justicia. Por eso la ARMH y otras organizaciones como el Foro por la Memoria contin\u00faan su trabajo en toda Espa\u00f1a e intentan saldar esa cuenta pendiente que la democracia tiene con muchas v\u00edctimas de la dictadura, con las cuales los diferentes Gobiernos que han dirigido el pa\u00eds desde 1977 se han comportado con una cicater\u00eda que, por poner un ejemplo ofensivo, ser\u00eda impensable si estuvi\u00e9ramos hablando de v\u00edctimas del terrorismo de ETA.<\/p>\n<p>Otros prefieren el negacionismo, se esfuerzan por poner el marcador de la muerte a cero y pretenden desacreditar cualquier intento de enjuiciar e incluso de estudiar las atrocidades del franquismo. Cuando publiqu\u00e9 mi novela Mala gente que camina, cuyo tema es el secuestro de ni\u00f1os por parte de los vencedores de la Guerra Civil, alg\u00fan peri\u00f3dico titul\u00f3 su informaci\u00f3n de esta manera: Prado novela en su \u00faltima obra un supuesto robo de ni\u00f1os a presas republicanas. Seg\u00fan los \u00faltimos estudios, esos ni\u00f1os pudieron ser casi 30.000, e identificarlos era otra de las misiones que persegu\u00eda la causa abierta por el juez Baltasar Garz\u00f3n. Pero, naturalmente, la Audiencia Nacional tambi\u00e9n se ha declarado incompetente para realizar esas pesquisas. Pura magia negra, la de esos magos del olvido que, con s\u00f3lo lavarse las manos, pueden hacer invisibles a miles de m\u00e1rtires de la barbarie.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Pais.com BENJAM\u00cdN PRADO 18\/01\/2009 Sus cuerpos e historias siguen ocultos. Espa\u00f1oles asesinados en 1936 y 1951 y enterrados dos veces, en realidad. Entonces, por la Guerra Civil, y ahora, por las trabas burocr\u00e1ticas de todo signo pol\u00edtico y la excusa de que el olvido mejora la convivencia.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-1265","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-uncategorized"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/unexpp.com\/wp\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1265","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/unexpp.com\/wp\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/unexpp.com\/wp\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/unexpp.com\/wp\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/unexpp.com\/wp\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1265"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/unexpp.com\/wp\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1265\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/unexpp.com\/wp\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1265"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/unexpp.com\/wp\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1265"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/unexpp.com\/wp\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1265"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}